Si os habéis pasado por mi Bio habréis leído que soy asturiana, de Avilés, aunque siempre he residido en Salinas. Siento mucho cariño y gratitud hacia mi tierra y la sensación de volver cuando vives fuera, es siempre muy gratificante. La experiencia de haber vivido en diferentes ciudades me ha enriquecido mucho, me ha hecho ver las cosas desde una perspectiva más amplia y me ha permitido conocer personas de otros lugares, con otra cultura, que vas incorporando a tu estilo de vida.

Por eso, me siento ciudadana del mundo con la mente abierta a descubrir lo nuevo. Sentir que perteneces a todo y que los seres humanos están por encima de las fronteras y de las ideas. 

la muy noble ciudad de Oviedo

Voy a dedicar este artículo a Oviedo ciudad de carbayos (robles), capital de Asturias, de la cual he creado una ilustración con lo más relevante para mí, fruto de mis recuerdos, sobre todo.

Oviedo ciudad de carbayos  Oviedo ciudad de carbayos
Santa María del Naranco. Fotografía vía Pinterest.

Vetusta, como la llamo Clarín en su obra “La Regenta”, es una ciudad cuidada y bonita donde conviven monumentos que tienen más de mil años -como son los del Arte Prerrómanico asturiano- con obras más actuales, como las numerosas estatuas que habitan en la metrópoli. A los ovetenses se les conoce como Carbayones, debido a un roble de enormes dimensiones que estaba ubicado donde hoy está  la calle Uría y que era un símbolo de la ciudad.

¡Ah! Y también hay un pastel hecho con almendra que se llama carbayón.

Oviedo ciudad de carbayos  Oviedo ciudad de carbayos
Pastel "Carbayón". Fotografía vía Pinterest
Oviedo ciudad de carbayos  Oviedo ciudad de carbayos

Quien haya visitado Oviedo no puede decir que no es una ciudad bonita y acogedora. Tengo recuerdos de niña de visitar Oviedo algunos sábados por la tarde en invierno, pasear por el parque y escuchar las campanas de la catedral  con el himno de Asturias como melodía de fondo.

También asocio la ciudad a mi tiempo de estudiante, cuando cada mañana llegaba al Campus del Cristo a la facultad de Económicas. Oviedo es frío y húmedo, pero siempre guardo un buen recuerdo de esa etapa. Creo que fue en este tiempo donde afiancé mi gusto por estudiar en las bibliotecas; hay una que es especialmente mágica y es la de la Facultad de derecho antigua: mesas de madera, silencio absoluto… Te transporta a otra época.

En la ilustración he querido destacar mis recuerdos y cómo yo veo Oviedo.

El Teatro Campoamor presidiendo la entrada, los bombones de Peñalba, el parque San Francisco y su fauna, ardillas y pavos reales; el arte asturiano, con la iglesia de San Miguel de Lillo, el mercado del Fontán y el Culis Monumentalibus del artista Eduardo Úrculo.

 Hay tantas cosas que ver y que hacer en la ciudad… Si quieres empaparte con la esencia de las ciudades del norte, Oviedo siempre merece una visita.

Si has visitado Oviedo y no te has llevado ningún recuerdo, aquí tienes un trocito de la ciudad. Haz clic en la foto para comprarla.
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