Estos días se está hablando mucho sobre el dilema de ¿Qué salvar?

¿Proteger La Amazonia o restaurar la catedral de Notre Dame?

Estos dos tristes eventos han ocurrido este año 2019, coincidiendo además con fechas señaladas. El primero de ellos, el incendio de la catedral de Notre Dame sucedió un lunes santo. Al margen de las causas que produjeran el siniestro, que desconozco…

¿Qué mensaje nos quiere trasladar el universo? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Hay un materialismo espiritual? ¿Hemos perdido nuestra conexión con lo que significa “ser humano”? ¿Esta Europa siendo solidaria? ¿Está Europa practicando los verdaderos valores cristianos? 

Algunos dicen que Notre Dame es el símbolo de Europa, y no digo que no pueda serlo. Es una obra impresionante de una belleza indiscutible. Pero este símbolo, igual nos está diciendo que ya no nos representa como sociedad. Una Europa alejada de los valores de fraternidad y amor al prójimo.

Este verano hemos visto atónitos cómo se estaba quemando el pulmón del mundo, la selva más extensa del planeta. El lugar donde habitan infinidad de seres vivos: La Amazonia.

Y recientemente hemos escuchado, también atónitos, como hay personas que ante la tesitura de tener que elegir qué salvar, el Amazonas o la catedral de Notre Dame, se inclinaban por la segunda, argumentando que era un símbolo de Europa. Aquí lo que se pone de manifiesto es que ante la posibilidad de hacer una donación ¿a qué destinarías tus fondos?

Cuestión de prioridades.

proteger La Amazonia
Fotografía Vía Pinterest
proteger La Amazonia
El planeta de los simios-Fotografía vía Pineterest

Cada persona es libre de hacer donaciones hacia donde lo sienta. Pero también hay que asumir las consecuencias de esa decisión.

Es decir, si lo llevamos a un extremo y destináramos todos los recursos a recuperar una obra arquitectónica y no preservar los recursos naturales, podríamos tener un futuro con un panorama desolador, donde, como bien reflejó Kubrick en la película “El planeta de los simios”, la estatua de la libertad aparecía enterrada como un símbolo y la humanidad estaría esclava o extinguida.

Si optamos por proteger la Tierra, respetar el planeta donde vivimos, no contaminándola, nutriéndonos de lo que nos da, sin explotarla, el ser humano retomará su conexión con la tierra, llevaremos una vida más armoniosa con valores más elevados y eso sí nos permitirá seguir creando obras de singular belleza.

Porque el arte, es un valor sublime, el lenguaje del alma.

Proteger La Amazonia  proteger la Amazonia
Parque Nacional Manuel Antonio-Costa Rica

Cuando vi la noticia sobre los incendios de La Amazonia, pensé que la mejor manera de afrontar un asunto así es crear corrientes que sumen, iniciativas activas para potenciar la conservación de la naturaleza como prioridad. No he estado en La Amazonia pero sí en la selva de Costa Rica.  Cuando dibujé la ilustración recordé la explosión de vitalidad, el verde intenso, los sonidos del bosque lluvioso, que eran pura vida.

A nivel individual cada uno donará a aquella causa que le llegue más. Como Estados, representantes de los países, Ayuntamientos,  gobernantes, personas que deciden por los demás, debemos tener unos intereses más altruistas, más pensados en el bienestar del planeta.

La prioridad es el Patrimonio común que habitamos, que es el planeta Tierra

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